BIOGRAFÍA

Hola, mi nombre es Miky Rebaza pero me llaman “Mowgly”, desde mi llegada a Cusco en el año 2010, por el parecido que dicen que tengo con el personaje del Libro de la Selva. Cuando vine a visitar Cusco por primera vez nunca pensé que podría quedarme tanto tiempo; quedé encantado por todo lo que envuelve la ciudad (naturaleza, clima, cultura, el trato de las personas, la historia, las fiestas, etc.). En ese momento no era más que un empleado promedio que tenía una pasión por la música desde muy niño y, claro, nunca se me fue de la cabeza; pero tenía los pretextos perfectos para dejar pasar el tiempo y aferrarme a una seguridad laboral y toda esa basura que nos venden para alejarnos de la felicidad. Pero cuando llegué a Cusco encontré algo más que una ciudad hermosa; de alguna forma me encontré a mí mismo, y la posibilidad de empezar a hacer música, por los 7 días festivos que tiene esta ciudad que nunca descansa, gracias a los tantos visitantes que llegan por estas tierras. Un despido laboral arbitrario me abrió las puertas de finalmente dejar atrás la capital y empezar una nueva vida dedicada a lo que realmente quería hacer. Música y solo música. Fue así que me embarqué en esta aventura con casi nada de dinero, dispuesto a hacer lo que sea posible para poder darle vida a mi pasión. Tomé mi mochila, mi guitarra y aún temeroso decidí mudarme a Cusco sin siquiera saber una canción de algún artista famoso, que es lo que normalmente te puede dar de comer en tiempos difíciles. El primer trabajo que encontré como músico fue el de percusionista en una banda de folclore, campo desconocido para mí ya que mi género siempre fue el Rock; pero era un primer trabajo en el área musical y lo acepté con poncho y chullo incluidos. En paralelo aprendí algunas canciones covers y empecé a desarrollarme por mis propios medios tocando en todos lados de manera informal; en restaurantes, en alguna calle del centro y posteriormente cuando tenía un repertorio más grande en bares, hoteles y pubs, como solista. De alguna manera la gente comenzó a reconocerme como músico de la ciudad y me preguntaron si tenía una banda, fue así que di el paso y empecé con el proyecto de “Mowgly la Banda Salvaje” en el cual pasaron músicos de muchas partes del Perú y el mundo, haciendo temas covers durante sus inicios, pero la idea de hacerme viejo tocando música de otros artistas me asfixiaba (habían muchos ejemplos en la ciudad). Tomé un lápiz, acordes que me dictaban mi corazón y mis vivencias del momento. Así salieron canciones, las cuales terminé de dar forma creando y tocando las líneas del bajo, la batería, guitarra y voz. Posteriormente las grabé, todo por mis propios medios, estaba decidido que si nadie me quería ayudar pues lo haría yo mismo, esperando el momento y formación musical oportuna para poder sacar estas canciones a la luz. Pasó poco más de un año y las malas noticias no paraban de llegar. Un 14 de febrero perdí a dos de mis más hermosas compañeras, mis 2 guitarras (solo los músicos saben lo duro que es ese golpe), mi laptop, el back up de mi creación discográfica (disco duro) fruto de 2 años de trabajo, entre otros objetos de valor, producto de un robo. Me deprimí y no sabía cómo sacudirme, después de una serie de sucesos durante mi vida que buscaban aplastarme, amilanarme e impedir hacer lo que más quería, una serie de accidentes que no voy a nombrar en esta biografía, me llevaron a hundirme en las noches más excesivas que solemos ver solo en películas sórdidas y oscuras.

Así fue por un tiempo pero me levanté, solo pude recuperar 3 canciones que estaban en manos del ingeniero de mezcla y después de muchas luchas internas decidí perseverar, que no le daría la espalda a mi esencia, a lo que me hace más feliz en la vida, la música.
Pasó un tiempo hasta que pude reunir el dinero suficiente para poder conseguir nuevos equipos, pero aún no tenía lo más importante; la banda. Si bien es cierto que podía vivir de la música a través de hacer música cover, para poder hacer música propia necesitas tener gente preparada, comprometida y ese no era el caso en ese momento, ya que en el medio en el que me desenvolvía la gente era muy conformista (por no decir que les faltaba huevos). En su mayoría eran ese tipo de músicos que parecen clavados al piso que todos solemos ver en diferentes presentaciones, que pareciera estén esperando el fin del show como si fuera un trabajo de oficina. Eso definitivamente no era lo que quería transmitir con mi música.
Por golpe de suerte o destino llegó Kevin Corazao (baterista) con la condición de apoyarme en algunas presentaciones. Pero después de compartir mis proyectos musicales, conciertos y noches de bohemia decidió quedarse a formar parte de la banda. Posteriormente, un día que el bajista de ese entonces no pudo asistir a una tocada, invité a mi vecino Romy Ballumbrosio (bajista) a salvar la noche, sin pensar que sería la pieza faltante o el “tercer salvaje” que necesitaba la banda.

«Recorrimos casi todo Holanda y varias ciudades de Alemania con el tour que llamamos “Ya me voy”»

Después de varias presentaciones, las buenas noticias llegaron al fin de parte de un fan y amigo de la banda de origen holandés, que compartió el demo de 3 canciones que se rescató del robo y videos de nuestras presentaciones en vivo, a sus amistades, que se encargaban de realizar festivales de música en Holanda y Alemania, invitándonos a ser la banda rock de origen latino en 4 festivales con todos los gastos pagados durante un mes. Solo teníamos que conseguir llegar al aeropuerto de Schipol en Amsterdam, por nuestros propios medios. Nunca pensamos lo difícil que sería llegar allá desde Cusco; así que después de empeñar la gran mayoría de nuestras pertenencias, pedir préstamos y literalmente vender nuestra alma al diablo, lo logramos.
Recorrimos casi todo Holanda y varias ciudades de Alemania con el tour que llamamos “Ya me voy” Aquí compartimos esa experiencia, la pasamos súper y comprobamos que al público europeo, a diferencia del público al que estábamos acostumbrados a tocar en Perú, le gustaba más nuestras canciones que los temas de otros artistas consagrados que podíamos interpretar. Romy (bajista) y Kevin (baterísta) pensaron por un momento en quedarse en Europa al principio, por la hermosa experiencia, el cambio cultural y todo lo que se puedan imaginar pero para el final del viaje extrañábamos nuestro querido Perú y a pesar que nuestro regreso fue un poco accidentado, por la policía del aeropuerto de Schipol (jajaja); finalmente, llegamos sanos y salvos.
Hasta ese momento ya habíamos terminado un repertorio de 9 canciones que a nuestro regreso decidimos grabar y plasmar en nuestra primera producción discográfica denominada “Instinto” en el cual incluimos las 3 canciones recuperadas del robo.

La biografía la estamos creando ahora mismo, día a día, y te invitamos a que seas parte de ella siendo partícipe de cada uno de nuestros conciertos, que puedas compartir nuestra música y, lo más importante: Conectarnos en una frecuencia de amor, música y retos que le dan color, ritmo y armonía a nuestras vidas.

Muchas Gracias por ser parte de esta aventura musical.

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